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Aspectos Socioeconómicos y crecimiento urbano de Villahermosa

La transformación de la economía de Tabasco y su capital Villahermosa, a raíz del descubrimiento de yacimientos de hidrocarburos en el último tercio del siglo XX, trajo como consecuencia el incremento del índice demográfico y la expansión de la mancha urbana de la ciudad, la cual se ha extendido no sólo hacia terrenos aptos para la construcción de viviendas, sino también hacia áreas de amortiguamiento o terrenos bajos inundables. Este proceso ha impactado de manera negativa en el ambiente y ha creado condiciones de vulnerabilidadfísica en los nuevos asentamientos humanos.

Como efecto de estos procesos, la ciudad de Villahermosa ha tenido un crecimiento demográfico y urbano acelerado en las últimas décadas cuyas consecuencias son de grandes dimensiones: expansión de la mancha urbana hacia terrenos vulnerables a inundaciones, surgimiento de zonas de alta marginalidad socioeconómica, invasión de terrenos de propiedad particular y pública por personas que buscan espacios para erigir viviendas o relleno de cuerpos de agua y áreas de amortiguamiento —llamados también vasos reguladores—.

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Ante la necesidad de explicar y comprender estos fenómenos, el presente trabajo tiene como objetivo el estudio del crecimiento económico, demográfico y urbano de la ciudad de Villahermosa entre 1960 y 2010, desde una perspectiva histórica, para explicar las actuales condiciones de riesgo y vulnerabilidad de la mancha urbana y su periferia. Los procesos vistos desde una óptica de larga duración nos permiten comprender las dinámicas de cambio del paisaje y sus implicaciones para la sociedad que lo propicia, de manera que se promuevan políticas públicas para mitigar los efectos nocivos sobre el ambiente acordes a las necesidades y prácticas culturales de las personas que se apropian de dicho espacio.

La ciudad de Villahermosa ha tenido un crecimiento demográfico y urbano acelerado en las últimas décadas

la administración de Mario Trujillo García (1971-1976) comenzó la transformación económica de la entidad, que se hizo evidente hacia 1980. La modernización, entendiéndola como un mejoramiento de la vida material de Tabasco, recibió impulso de la explotación de hidrocarburos, pero en menoscabo de la vida social y de la ecología.

Al estado arribaron cientos de trabajadores de PEMEX y de compañías contratistas con sus familias, quienes demandaban más y mejores servicios; también vinieron migrantes de otras entidades atraídos por la fiebre del “oro negro” y que deseaban participar de la bonanza (Beltrán, 1998: 202). Llegaron capitales que se invirtieron en las zonas de extracción: se construyeron carreteras, caminos y puentes; se extendió la cobertura de algunos servicios como teléfono, electricidad, agua potable o alcantarillado; se pavimentaron las principales calles de varias de las cabeceras municipales; y se erigieron unidades habitacionales y fraccionamientos, nuevos centros educativos y de salud, así como plazas comerciales y áreas públicas de entretenimiento.

Al llegar al poder Leandro Rovirosa Wade (1977-1982), se encontró con un panorama que ningún otro gobernante de Tabasco había enfrentado: la efervescencia del petróleo. Los recursos generados por éste superaron de manera extraordinaria los que en su momento produjeron el cacao, el palo de tinte, las maderas preciosas, el plátano roatán y la ganadería. Aunque los recursos del erario estatal se habían incrementado, el problema era cómo administrarlos para superar todos los problemas que en esos momentos tenía Tabasco: mano de obra poco calificada, escasez de servicios públicos, insuficiencia productiva para satisfacer las nuevas demandas, carencias en la red de comunicaciones y transportes, rápido deterioro ecológico, llegada de migrantes en grandes números, etcétera.

Junto al impulso para consolidar una industria local, con la demanda de bienes y servicios por los efectos de la explotación de hidrocarburos, llegaron a Tabasco en 1977 varias empresas, entre las que destacan Bimbo del Sureste y Marinela del Sureste. Ese mismo año se crearon la Promotora del Complejo Agroindustrial de la Chontalpa y la Promotora del Complejo Agropecuario de los Ríos, empresas que tenían como finalidad operar los planes Chontalpa y Balancán-Tenosique, respectivamente, además de aumentar la producción de alimentos balanceados al obtener mayores volúmenes de sorgo por hectárea y caña de azúcar. También se realizó una importante inversión privada en el establecimiento de la planta de Cementos Apasco en Macuspana.

Para atraer inversiones hacia el sector secundario, el gobierno del estado impulsó el complejo Ciudad Industrial en la periferia noreste de la ciudad de Villahermosa. Se adquirieron varias hectáreas para construir una serie de bodegas que luego serían vendidas a las firmas interesadas en establecer algún tipo de industria en la entidad. Ahí se instalaron, entre otras empresas, Bimbo, Marinela, Oleaginosas del Sureste e Industrializadora de Cacao. Además de espacios para la ubicación de empresas, se otorgaron algunos incentivos fiscales, créditos y facilidades. Esto ocasionó que en 1982 estuvieran instaladas en la ciudad de Villahermosa 65 empresas —sólo dos de ellas existían antes de 1977—, las cuales empleaban a 4455 trabajadores y habían invertido un total aproximado de 2756 millones de pesos. Además, estaban en proceso de apertura otras 15. Por otra parte, se tenía previsto que todos los predios se vendieran en un plazo de 15 años, pero se logró en sólo ocho, de tal suerte que se planeó hacer una ampliación

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Con el aumento de las necesidades básicas de los tabasqueños por el crecimiento poblacional, se tuvieron que impulsar el comercio y la banca. El primero estaba poco desarrollado dado que sólo se cubría la demanda, pero a mediados de la década de los setenta se hizo necesario ampliar el abasto, la cobertura y la calidad. Las tiendas más importantes en la entidad eran las de CONASUPO, que en 1977 tenía instalados unos 120 locales en el estado, y que en 1980 llegaron a ser 466, ubicados tanto en zonas urbanas como rurales. Además, se construyeron más mercados públicos y se erigió la Central de Abastos. También llegaron a Villahermosa algunas empresas nacionales entre las que destacan Liverpool, Chedraui, Gigante, Del Sol, Parisina y compañías automotrices.

El escaso desarrollo de los sectores productivos no era el único problema que enfrentaba Tabasco durante el periodo de auge petrolero. En esa etapa aumentaron las demandas de servicios por el rápido crecimiento poblacional y por la incapacidad de la infraestructura local para satisfacerlas; ello se debe a que tan sólo entre 1960 y 1980 la población de Villahermosa aumentó casi el triple

durante la administración de Carlos A. Madrazo (1959-1964) se impulsó la construcción de obras de embellecimiento de Villahermosa, así como de infraestructura vial y educativa, de recreación cultural y administrativa —como la Ciudad Universitaria de la UJAT, la Ciudad Deportiva, el nuevo hospital Juan Graham Casasús, los puentes de La Pigua y Los Monos—, mercados, avenidas o parques, fue con el auge del petróleo cuando se dispuso de mayores recursos para hacer de la capital de Tabasco una verdadera ciudad, pues hasta mediados del siglo XX era considerada por los visitantes como un gran pueblo

La mayor presión se concentró en los servicios públicos como vivienda, educación, salud, energía eléctrica, agua potable, alcantarillado, comunicaciones y transportes y, por si fuera poco, inseguridad y desempleo, problemas nuevos para la planicie tabasqueña. La ciudad, que había comenzado a extenderse en la margen derecha del río Grijalva — frente a Villahermosa—, aceleró este proceso después de 1960 y se fueron ocupando terrenos bajos que servían de áreas de amortiguamiento en el desborde de ríos y lagunas —vasos reguladores—. Colonias populares como Las Gaviotas, La Manga, Casablanca, los Espejos I y II y Los Carrizales se asentaron en zonas de riesgo que recibieron un fuerte impacto en las inundaciones de 1982 y 1999. En este proceso de expansión de la mancha urbana, los antiguos pueblos de Atasta, Tamulté y Tierra Colorada fueron absorbidos por la ciudad y se convirtieron en colonias.

Entre 1970 y 1990, se erigieron en Villahermosa el complejo comercial, de negocios, turístico y habitacional Tabasco 2000 —donde se ubican las Galerías Tabasco 2000, hoy Galerías Tabasco, unidades habitacionales como Nueva Imagen, Multi 80, Los Ríos, colonia Petrolera, Campestre o Carrizal, el palacio municipal de Centro, el planetario, el centro administrativo, el club Campestre, el parque La Choca y algunos hoteles—, la Ciudad Industrial, la colonia popular INDECO, el aeropuerto internacional, el periférico, los palacios de los poderes legislativo y judicial, hospitales, escuelas, mercados, el teatro del estado, el Centro de Investigación de las Cultura Olmeca y Maya (CICOM), museos, el parque zoológico Yumká, glorietas, fuentes, puentes y pasos a desnivel, entre otras obras de gran importancia. Surgieron nuevas colonias y algunas aumentaron en número de viviendas y fraccionamientos, como Casablanca, Espejos 1 y 2, Heriberto Kehoe, Electricistas, Lindavista, Atasta, Tamulté, Magisterial, Lidia Esther y Arboledas, entre muchas otras.5 Con esta infraestructura se le dio a Villahermosa un estilo contemporáneo, a diferencia de otras capitales del sureste que tienen rasgos coloniales, como Campeche o Mérida

desde la administración de González Pedrero se advertía sobre los problemas ocasionados por la industria petrolera en la economía, la sociedad y el medioambiente de Tabasco

De acuerdo con los datos demográficos de 1990, se observa que fueron pocos los cambios en los índices de crecimiento económico. Quizá los principales a nivel nacional y local fueron la reducción del número de habitantes rurales, el decrecimiento de la participación del campo en el PIB y la ampliación de la cobertura de algunos servicios en las zonas urbanas

Con la política de libre comercio y el interés del gobierno local por transformar la economía en prestadora de servicios y centro de negocios, a la capital de Tabasco llegaron entre 1991-2012 inversiones de importantes firmas, como las del grupo Walt-Mart — Aurrerá, The Home Depot, Suburbia, Walt-Mart, Sam’s Club, Vips, El Portón—, Soriana, Del Sol, Parisina, Modatelas, Chedraui, Sanborn’s, Officce Depot, Liverpool, Palacio de Hierro, Sears, Fábricas de Francia, City Club, Elektra, Coppel, C & A, Farmacias del Ahorro, Farmacias Unión, Farmacias Yza, Cinépolis, Cinemex y Comercial Mexicana. Aumentaron las inversiones de las compañías de telecomunicaciones —Telcel, Iusacell, Nextel, Movistar, Sky, Cablecom, Televisa, TV Azteca, etcétera— y empresas de seguros. También los bancos abrieron nuevas sucursales.

El impacto de la industria extractiva de hidrocarburos en el crecimiento demográfico de Tabasco no tiene precedentes, y donde se refleja con mayor claridad es en el municipio de Centro, específicamente en la ciudad de Villahermosa (ver gráfica 2). Si entre 1960 y 1980 la población de la capital tabasqueña se triplicó, entre 1980 y 2010 se duplicó. Este proceso implicó la demanda de servicios que los gobiernos y la iniciativa privada locales no estaban preparados para satisfacer; de ahí que en este periodo aumentaran las inversiones foráneas —nacionales y extranjeras— en el estado, al grado de transformar Villahermosa de un gran pueblo a una ciudad moderna en tan sólo unos años.

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La mancha urbana de Villahermosa, que inició una expansión acelerada en el último cuarto del siglo XX, mantiene el mismo ritmo en la actualidad. Sin embargo, ahora no es sólo por el impacto de la industria de hidrocarburos, sino también por la variedad, cantidad y calidad de los servicios que se han concentrado en esta capital. Plazas comerciales, educación privada y pública, lugares para entretenimiento, agencias automotrices, especialidades médicas o fuentes de empleo, son los atractivos para los nuevos pobladores, sobre todo para los jóvenes procedentes del resto de los municipios e incluso de los estados vecinos. La movilidad económica y de servicios hacen de Villahermosa una de las ciudades de mayor proyección financiera y urbana en el sureste de México (GET, 2007: 183-184).

Si bien es cierto que Villahermosa se proyecta como un foco financiero importante en el sureste mexicano, también enfrenta serios problemas por la presencia de tres tendencias territoriales que crean condiciones de posibilidad para la emergencia de la vulnerabilidad (Marín, 2013). La primera tendencia es la construcción de infraestructura hidráulica que comprende un amplio sistema de bordos y puentes para la protección de la ciudad a raíz de los desastres ocurridos en las inundaciones de 1999, 2007 y 2008. Estas obras, diseñadas para el control de los ríos, no sólo han modificado el espacio de la fase periurbana,6 sino también las formas de acceso a los recursos y las relaciones intralocales.

Los recientes complejos habitacionales y la construcción de bordos de contención no sólo han modificado el paisaje de la ciudad de Villahermosa, sino que también han provocado un fenómeno de asentamientos irregulares en las márgenes de los fraccionamientos y sobre los mismos bordos de contención (Marín, Capdepont y Díaz, 2012). En el caso del asentamiento de pobladores en las márgenes de los nuevos fraccionamientos, éste se debe a que varias compañías que adquirieron los terrenos para fraccionar presentaron irregularidades en los levantamientos y planos finales; así, muchos de los espacios destinados para recreación y áreas verdes fueron ocupados desde 2005 por familias sin hogar procedentes de Gaviotas Sur, Gaviotas Norte, Tierra Colorada y Bosques de Saloya (Nacajuca), tendencia que se agudizó después de la inundación de 2007.

Ante la presión demográfica y la escasez de viviendas y servicios, así como de suelos óptimos para asentamientos humanos, terrenos bajos han sido rellenados para la construcción de unidades habitacionales y plazas comerciales. Antiguas áreas de amortiguamiento —donde en temporada de crecientes desbordaban ríos y lagunas— fueron reducidas en número y espacio, poniendo en peligro de inundación a miles de personas y cuantiosos bienes materiales. Si bien las crecientes anuales forman parte de la vida cotidiana de Tabasco, las presentadas en la ciudad de Villahermosa en la segunda mitad del siglo XX y la primera década del XXI han sido de graves consecuencias sociales y económicas, sobre todo las de 1952, 1980, 1999 y 2007.

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